martes, 22 de enero de 2013

Sobreestimación y demanda real

Sobreestimación, sobreexpectativas, exceso de euforia …..hay muchas formas de referirse al concepto del que nos gustaría hablar hoy: Hype, según Gartner.


Gartner Inc. es una consultora norteamericana que, a mediados de los años noventa dio a conocer el término “Hype Cycle”, también conocido como “Curva de Gartner”, que refleja el comportamiento comercial  de las nuevas tecnologías en función de la “visibilidad” alcanzada por dichas innovaciones.

Curva de Gartner

Como se puede apreciar, la curva de Gartner muestra cómo en los momentos iniciales de la aparición de una nueva tecnología las expectativas a su alrededor, en forma, por ejemplo,  de noticias en prensa, crecen de forma notable, llegando a un punto en el que el público comienza a utilizarla de forma masiva. Sin embargo, es entonces cuando se produce el choque entre las expectativas generadas y la realidad de una nueva tecnología que, en muchos casos, tiene todavía muchas lagunas que superar. Y ahí es cuando esa innovación se juega su futuro.

Al caer las esperanzas que los clientes habían depositado en ella, la innovación puede entrar en una fase de desarrollo, y de comunicación realista de sus usos y virtudes o, por el contrario, caer para siempre en el olvido. En el caso de sobrevivir, la última de las fases sería el reflejo de una tecnología asentada.
Muchos productos han cumplido con las predicciones de la curva de Gartner. Sin embargo, no han faltado las críticas, en base, por ejemplo, a su falta de adaptación a la cada vez más corta vida de las nuevas tecnologías o a que no concuerda con el ciclo de vida de otras muchas. Valga el ejemplo de productos Apple como el IPad o el IPhone.

En el campo de la energía, por ejemplo, Gartner acierta con la evolución de los biocombustibles  (un caso flagrante de expectativas desbordadas). Sin embargo, parece que otras soluciones energéticas, como la movilidad impulsada por electricidad pueden escaparse a la trayectoria predicha. Los vehículos eléctricos parecen una solución clara y fiable para solucionar los problemas de emisiones contaminantes de forma segura, sencilla y barata. Y en este caso, gracias a la fuerza de los fabricantes de automóviles clásicos, las expectativas han sido, más bien, escasas.

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