jueves, 26 de diciembre de 2013

Extraño caso en el Concello de A Coruña

Hace ya algún tiempo, el Ayuntamiento de A Coruña resultó agraciado con un proyecto Urbana C. Se trata, básicamente, de fondos que la Unión Europea entrega a determinados municipios para el desarrollo de barrios en decadencia. En el caso de A Coruña, se seleccionó el barrio del Agra do Orzán. A finales de 2012, el Ayuntamiento nos invitó a participar en un panel de expertos para contribuir a un estudio de mercado que se había encargado a una empresa de Vigo sobre el comercio en la zona. Colaboramos encantados, y gratis, hasta que el estudio fue publicado con un resultado que yo valoraría de "regular". Durante este ejercicio completo de 2013, seguimos colaborando con ideas, propuestas, revisión de planteamientos, etc., siempre de forma gratuita. Ya: incautos nosotros! Cuando repaso la carpeta del Concello, me doy cuenta hasta qué punto lo hemos sido.
El caso es que a finales de este año, por fin convoca el Ayuntamiento tres concursos para intentar hacer algo en ayuda de aquel sufrido barrio coruñés, en concreto al respecto de su sector comercial. Dos de los concursos nos sugieren fuertes dudas sobre su viabilidad y efecto consecuente. El tercero nos levanta tan solo dudas razonables así que decidimos presentarnos. Dado nuestro conocimiento del asunto, preparamos un proyecto a por todas, ampliando notablemente los ámbitos de actuación, incorporando propuestas específicas adicionales como diseño de imagen de todos los comercios afectados, grabación de vídeos por establecimiento, curso de promoción comercial, blog colaborativo del proyecto, encuestas a clientes y no clientes, etc. etc. Formamos además el equipo de trabajo, con consultores de amplia experiencia y formación en algunos casos del máximo nivel internacional. Realmente, queríamos que el proyecto dejase huella en el comercio del Agra do Orzán.
La amenaza empezó a sentirse cuando el Ayuntamiento inicia una depuración de funcionarios, cesando a un grupo de ellos en el curso de una semana. Entre las funcionarias cesadas, se encuentra la Directora del Área con la que tratamos durante el año, lo cual nos dio, para qué negarlo!, bastante mala espina. Escuchamos rumores sobre los motivos de los ceses que no nos molaron nada de nada. Aún así, mantenemos la esperanza porque, entendemos, nuestra propuesta es imbatible. Analizamos las competencias de las empresas concurrentes al concurso y, la verdad, nos quedamos tranquilos: excepto una de ellas, no vemos ninguna otra que nos inquiete. Más de la mitad parecen meras comparsas, de las que se presentan por si suena la flauta.
El Ayuntamiento se toma su tiempo para analizar los proyectos presentados. Por fin, emite su dictamen. Entre las nueve empresas, destacan dos, el resto queda a mucha distancia. La diferencia es inferior a un punto. Sphenia ocupa el segundo lugar, lamentablemente. Todo el trabajo tirado por la borda, pensamos, pero nos lo tomamos con deportividad. El problema surge cuando exploramos los méritos de la empresa vencedora. De entrada, nos llama la atención pues no se trata de la que, a priori, semejaba mejor preparada. Por el contrario, es una de las que habíamos calificado como "comparsas", quizás precipitadamente y, seguro, sin querer ofender.
No queremos prejuzgar, naturalmente, pero la cosa suena pelín extraña. A ver: el proyecto es de estrategia comercial, desarrollo urbano, técnicas de marketing y gestión empresarial completa. Y la empresa agraciada se dedica a... ¡selección de personal! Intentamos profundizar pero poco avanzamos pues casi no encontramos referencias en Internet. Vemos su organización y descubrimos que se trata de la compañía sin empleados creada por el ex jefe de personal de una empresa de informática un par de años atrás. Descubrimos también que en los últimos meses, impartió un par de cursillos promovidos por el Ayuntamiento.
En fin, ¡qué se le va a hacer! Impugnar, no vamos a impugnar nada, ya bastante energía hemos dilapidado. La cuestión sería: ¿dónde radica el interés del Ayuntamiento: en la defensa de los comercios y comerciantes de la ciudad y en la búsqueda de soluciones para los vecinos del Agra do Orzán, o acaso son otras sus prioridades? Ojalá estemos equivocados y el proyecto resulte un éxito apoteósico.

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